CÓMO PREVENIR LAS PICADURAS DE MOSQUITOS

Durante el verano a la mayoría de la gente nos gusta estar tranquilos y pasar un rato al aire libre tomando el sol o realizando cualquier otra actividad que nos aporte placer y bienestar. Pero con el calor llegan los temidos insectos.

Algunas de las picaduras de insectos más comunes son: Mosquitos, pulgas, chinches, arañas, garrapatas, moscas, etcétera….

Mientras que una persona puede tener reacciones locales poco importantes, como una pequeña roncha acompañada de un picor moderado y que desaparece a los pocos días, otras personas pueden padecer una reacción local extendida, apareciendo reacciones inflamatorias más extensas de varios centímetros de diámetro acompañadas de un edema caliente y doloroso y por picores intensos, y en el peor de los casos, aunque son muy poco frecuentes, pueden producirse reacciones generales importantes, como una urticaria gigante o una molestia respiratoria.


Es posible que una misma persona pueda sufrir varias picaduras, y cada una puede producir una reacción moderada o más importante. Además se puede producir una infección de una o varias lesiones provocadas por las picaduras. Esto ocurre sobre todo en los niños, y estaría indicado un tratamiento antibiótico.


Probablemente los mosquitos son los insectos más molestos en cuanto a picaduras se refiere.


Este insecto que no te deja tranquilo, cuyo zumbido te despierta a mitad de la noche o de tu maravillosa siesta, con su picadura puede producirte un picor insoportable, y lo que es peor, pueden ser portadores de enfermedades como la malaria, la enfermedad del sueño, la fiebre amarilla, entre otras.


Existen unas sencillas medidas y unos consejos para sufrir menos picaduras de mosquitos; algunos de estos métodos son bastante eficaces, por el contrario otros métodos han demostrado una eficacia relativa.


1. Evita su reproducción.

Los mosquitos, debido a su ciclo de vida necesitan el agua, ya que es ahí donde depositan los huevos que más tarde eclosionan con la llegada del calor. Por eso hay que actuar sobre esta medio para disminuir en lo posible su cantidad.


Para ello:

Elimina o cambia con más frecuencia el agua estancada de casa ( bebedores de mascotas, cubos, macetas, etcétera..). Si tienes piscina, depura el agua, por ejemplo con cloro. Si tienes un jardín con fuente, ponla frecuentemente en funcionamiento para que los mosquitos no depositen ahí los huevos. Si tienes un lago, trátalo con pesticidas ( químicos o biológicos ) contra las larvas de los mosquitos o introduzca peces para que se coman a las larvas ( carpas y gambustas ). Vigila posibles fugas de agua por los grifos, conducciones rotas, agua de charcos, bebedores con fugas, etcétera…


2. Evita entrar en contacto con ellos.

Permanece en lugares cerrados durante el amanecer y el atardecer que es cuando están más activos y el riesgo de picadura es mayor. Deja la luz apagada, ya que los mosquitos acuden a la luz. Si tienes que salir, utiliza ropa amplia y gruesa que cubra brazos y piernas. Ponte sombrero y calcetines además de evitar los colores oscuros y la ropa demasiado brillante porque atrae a los mosquitos. Utiliza mosquiteras. Las ventanas y alrededor de la cama son los sitios más efectivos.


El poro de las mosquiteras debe ser de 1.2 mm x 1.2 mm. Si además se rocían con insecticidas como la permetrina, su eficacia aumenta. Pero si nos levantamos o estamos por otra parte de la casa, los mosquitos nos acribillan. Aunque es una medida efectiva y barata, su uso no es muy generalizado, porque disminuyen el flujo de aire, con lo cual añadido a las altas temperaturas, hace que resulte difícil dormir.


3. Usa repelentes químicos comercializados.

Deben de estar comercializados para uso doméstico. Los repelentes cutáneos más efectivo son DEET ( C,C-dietil-meta-toluamida), que es la mejor opción, seguido de la picaridina. El efecto protector del repelente que nos echemos depende de la concentración a la que se encuentren estos componentes en los repelentes. Este mayor o menor tiempo de protección es importante conocerlo, para saber cuándo es necesario volver a aplicar el repelente.


Los repelentes cutáneos sólo se aplican sobre la piel, evitando los ojos, las mucosas y zonas con heridas. El sudor además de atraer a los mosquitos acelera la eliminación de los repelentes, por lo que si se suda mucho, por ejemplo al hacer ejercicio, hay que volver a aplicarlo de nuevo antes de tiempo recomendado.


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